Al final, y visto con perspectiva, el Chelsea da por bueno su empate en Southampton, un puntito que le permite proclamarse campeón de invierno y despedir 2014 en la cima pese al monumental enfado de José Mourinho, que estalló ante los micrófonos porque el árbitro no señaló un claro penalti sobre Cesc. Pero vale el resultado porque poco después, y de forma totalmente...
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