Los jugadores salieron de la mano de los niños fifos y dieron la mano, a su vez, al niño Príncipe marroquí, que miró distinto a Cristiano. Blatter estaba a pie de campo, organizándolo todo.
El Madrid se bajó al moro a comprobar que, futbolísticamente, Marruecos es otra provincia española. Florentino saludaba desde el atril a los peñistas de allí, que gritaban...
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