El fútbol suizo no es lo que era. Campo lleno y unanimidad de bufandas, que delirantemente parecían lingotes.
El partido empezó como una larga posesión divagatoria. El equipo de Ancelotti ha ganado la capacidad de controlar estas salidas. Corrían y corrían los suizos. Al principio, aún tenían la oportunidad del desajuste defensivo del Madrid, que aprovechaba Embolo,...
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