China significa «el imperio del centro», y su emperador, «el hijo del cielo». Nada distinto del fútbol. Más allá de los confines del centro todo es gaseoso, líquido, extraño, desajustado. Quien domina el centro gana y encandila. El italiano Arrigo Sacchi lo tiene muy claro, es el remate que les falta para alcanzar algo así como la gloria y la consagración: «Si...
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