El Chelsea de Mourinho tiene muy buena pinta este año. Afianzado en una serie de fichajes que tapan las lagunas que ofrecía la temporada pasada, el equipo londinense pasa por la Premier como un huracán que lo devasta todo.
Ayer pasó una prueba de fuego ante uno de sus máximos rivales, el Arsenal de Arsene Wenger. Jugaban en Stamford Bridge y prueba de la tensión...
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