la tarea de ganar cuatro puntos sobre doce posibles se presentaba muy favorable para los europeos al comienzo de la jornada en Gleneagles. Sin embargo, cuando en un momento dado solo había dos partidos en azul en la pizarra, las alarmas empezaron a sonar en las huestes de Paul McGingley. ¿Sería posible que los estadounidenses reeditaran el «milagro de Medinah»...
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