La pasividad de la defensa blanca (o rosa) en el cuarto gol de la Real, por mucho que hubiera mano del delantero, explica la situación del equipo, del club y preludia un año complicado si no hay cambios. Expurgado el latoso mourinhismo, el madridismo está todavía chapoteando en las mieles y champañas de la Décima. Donde «to er mundo e güeno».
Los córners de Sergio...
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