En el poético escenario de Spa-Francorchamps, templo del automovilismo para los forofos de cuna, el cielo es imprevisible, prácticamente descartado el verano porque ahí siempre hace frío y es obligatoria la chaqueta. También en este fin de semana de agosto, en el que vuelve la Fórmula 1 sin que nada cambie, tan insultante el dominio de los Mercedes que ayer,...
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