Estaba todo listo en el Calderón para que fuese una noche grande. En el ambiente se respiraba la emoción de otro título. Se ganase o no, el Atlético volvía a luchar por ampliar su palmarés, algo que ni se imaginaba en otra época. Era el primer partido en casa. Los abonados se saludaban después de un verano sufrido, lamiéndose las heridas tras una final perdida...
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