Diez carreras después, diez domingos de gloria más tarde, el que sale en el centro de la foto no es Marc Márquez. Le fastidió, así lo reflejó su gesto de rabia cuando entraba en meta, uno que no pudo contener bajo el casco. Pero el ilerdense sabe mirar en positivo: «Ya no me van a preguntar si puedo ganar todas las carreras, me quita bastante presión. Ahora solo...
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