Después de dos rondas aciagas, en las que no se encontró a gusto en el campo y terminaron sus opciones para ganar el primer grande de su carrera, ayer Sergio García volvió a sonreir. Firmó una tarjeta de 66 golpes (-5), que le confirmó que lo que venía realizando en las últimas semanas no había sido un espejismo. «No es que haya cambiado mucho con respecto a...
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