Esta sí es la esperanza africana. Aquella de la que tanto hablaban en pasados Mundiales pero que siempre quedaba apeada a las primeras de cambio. Ayer fue diferente. Se sobrepuso con facilidad al tanto de Honda, que despertó con su disparo a medio Japón, expectante a las televisiones. Las diez de la mañana en tierras niponas, las tres de la madrugada en África...
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