No solo España ha vivido su cortesiana «noche triste» en un Mundial de Brasil. También la anfitriona lo sufrió, el 16 de julio de 1950, al perder 2-1 con Uruguay, en la final, el llamado «Maracanazo»: para algunos, el partido más dramático de todos los tiempos. Ante 203.849 espectadores (el aforo más grande en un Mundial), Uruguay dio la gran sorpresa.
Tenía Brasil...
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