No habrá más goles de Míchel en México 86. Ni de Hurst en la final del Mundial de 1966. Frank Lampard no protestará incrédulo al árbitro porque no le concede su gol contra Alemania en el Mundial de Sudáfrica. Ya no más. En Brasil, la tecnología se pondrá al servicio del arbitraje para evitar los «goles fantasma». La FIFA hizo pruebas en los dos pasados Mundiales...
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