Todo estalló de repente. Y salió a la superficie, como la lava de un volcán, el conjunto de decepciones acumuladas en una entidad nacida para el triunfo: las eliminatorias perdidas en octavos, los penaltis lanzados al cielo de Madrid en aquella fatídica noche de hace dos años contra el Bayern, los goles de Lewandowski de 2013 y, sobre todo, un final de Liga indecoroso...
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