Las bromas de los aficionados madrileños ponían, bajo la luz encantada de Lisboa (el temblor de la luz gallega, pero más alegre) una nota de concentrado iberismo. Ensayo de iberismo en Lisboa donde Madrid, ganen unos u otros, tendrá su Décima. Porque las obsesiones del Madrid acaban por ser un poco también las de sus rivales. Ayer, mientras sus jugadores daban...
Suscribete para leer la noticia completa:

