Dos horas y veinte minutos. Fue lo que tardó David Ferrer en lograr la victoria sobre un todavía adolescente Rafa Nadal en la tierra batida del torneo de Stuttgart. Era julio de 2004 y el alicantino había levantado tres bolas de partido. «Ha sido uno de los encuentros más duros de mi vida», confesaba el tenista que, por aquel entonces, tenía 22 años. Ayer, después...
Suscribete para leer la noticia completa:

