Aunque el ambiente era de fiesta en el Palacio, el partido no tardó en convertirse en una guerra. Así lo quiso el Olympiacos que encontró en el barro la única forma de parar el juego colectivo de los blancos, muy acertados en una primera mitad en la que anotaron nueve triples y llegaron a ir mandando por 14 puntos (38-14, min. 12).
La dureza helena en el segundo...
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