En la víspera de la batalla, Carletto, el italiano, miró a sus congéneres, tributos, ayudantes de cámara, generales de carrera, triunfantes en guerras de antaño y decidió: Bale a la izquierda, allí donde Alves, muy amigo del baile y la danza, empezaba a declinar su estrella. Un brasileño que no sorprende en ataque y sí lo hace en defensa, pero por ausencia, no...
Suscribete para leer la noticia completa:

