Leo Messi jugó su último gran partido en el Bernabéu, donde firmó el triplete que volvía a meter al Barcelona en la Liga. Aquel día, en asociación con un genial Andrés Iniesta y con total libertad para aparecer por cualquier flanco, el argentino encontró la motivación suficiente como para desplegar su mejor versión. Contribuyó a ello el mal balance defensivo...
Suscribete para leer la noticia completa:

