Eso dice Hughes que fue Illarramendi en San Sebastián, un Figo sin cochinillos. Illarramendi, cuyo fútbol es aurresku, cree no merecer los silbos de los suyos, pero por no haber entendido el significado de jugar a los nuestros, esa españolísima broma «identitaria» que consiste en coger al forastero y arrojarlo al pilón. Illarramendi en San Sebastián, y Figo,...
Suscribete para leer la noticia completa:

