Con las victorias de Atlético y Barcelona, de un sufrimiento como de Semana Santa, la tarde se iba concentrando en Anoeta, como si todas las miradas se dirigieran al crepúsculo donostiarra y la tarde española acabara allí. Por cierto, qué pena que ya no se diga eso de La Bella Easo. Remite la expresión a un mundo periclitado, de novela de Foxá, de corte con sombrilla...
Suscribete para leer la noticia completa:

