Hace solo tres años, Walter Samuel Tavares (Cabo Verde, 1992) apenas sabía lo que era un balón de baloncesto. Ajeno a las canchas a pesar de sus 220 centímetros de altura, Tavares vivía tranquilo en su país natal lejos de las canastas. El deporte nunca le había llamado la atención hasta que un turista le ofreció probar suerte en Canarias. Un corto período de...
Suscribete para leer la noticia completa:

