Y de repente todo terminó. Cuando Víctor Valdés se empeñaba en controlar todos los tiempos de su despedida del Barcelona, para la que quedaban menos de cincuenta días, su rodilla derecha crepitó en una acción inocente. Algo tan trivial como un disparo centrado, a media altura y mal blocado provocó el mal gesto, ese terrible paso posterior al dolor que, según...
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