Coordinar sus propios movimientos, mirar hacia atrás, controlar la distancia con respecto a su compañero, orientarlo en los giros, anticiparle los baches, estudiar su campo de visión, interpretar sus gestos, sus posturas, evitar separarse demasiado o juntarse en exceso, no caerse, ir rápido, ganar. Y todo, a más de cien kilómetros por hora descendiendo una ladera...
Suscribete para leer la noticia completa:

