Haría mal la gente en equivocarse con Stanislas Wawrinka, pero tiende a hacerlo, a errar con él. Ese aspecto medio desaliñado, el rostro craterizado que hace fruncir el ceño, esos kilos de más (81 kilos dice la ficha oficial, pero ya le gustaría) y una cierta frecuencia a irse de los partidos cuando no debe, han creado de él una imagen confusa.
Muchas veces él...
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