Di María buscó salida haciendo que los suyos lloraran en la lejanía. No parece que le vaya a servir
Se suele decir eso de que el que no llora no mama. Así que Di María mandó a otros que lloraran por él, a ver si sonaba la flauta y le daban más de lo que fuera, minutos, dinero, cariño, lo que fuera pero más. Esta vez, Ancelotti abrió la puerta pero cerró los oídos....
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