El carácter contagioso del bostezo es un misterio, pero explica algo sobre la categoría social del aburrimiento. Es posible, y tiene su mérito, aburrirse colectivamente. Aburrirse institucionalmente. Cuando pensábamos que no había nada más soporífero que un partido de Liga llega la Copa para que comprobemos lo que decía Heidegger, que el ente se nos abre cual...
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