En un año espectacular, Rafa Nadal no escatima esfuerzos para hacerlo todavía más grande. Suprimió su viaje a Basilea para llegar más fresco a la tierra donde tantas veces ha sido feliz, París, aunque el rojo del polvo de ladrillo que en tantas ocasiones le ha vestido de campeón ahora es un azul eléctrico más difícil de domar. Lo probó ayer por primera vez y...
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