Son conversaciones en privado. No se hacen públicas. Es trabajo psicológico de los líderes del equipo. Los jefes de la plantilla dirigen una conjura ante el clásico. Aleccionan a los nuevos fichajes y a los hombres más jóvenes con el carácter de los veteranos. «Tenemos que ser líderes el sábado», ensalza un capitán. Se habla con humildad, respetando al rival...
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