Un partido muy serio en el Santiago Bernabéu. Un morlaco de verdad delante, con los pitones bien puestos y Pirlo dispuesto a sacar la varita de dirigir. En ese 4-1-4-1 que dispuso la Juventus, el fútbol se le atragantó al Madrid. Un equipo que le peleó la posesión gracias a tener a un sabio en el centro. Sí, sabio y solitario, cual anacoreta. Se le supone a Ancelotti...
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