En la justicia ordinaria hay que demostrar la culpabilidad del imputado y, además, prevalece el principio de in dubio pro reo, es decir, en caso de duda, se decide a favor del reo. En la justicia deportiva, como ha quedado de manifiesto en sonados y recientes casos, el señalado por un positivo debe demostrar su inocencia. Si no lo consigue, le aguarda el oprobio...
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