Mientras Nadal y Djokovic disputaban la final, la contaminación marcaba unos niveles muy dañinos para la salud y envolvía Pekín en una fantasmagórica niebla que ocultaba el sol y obligaba a cancelar vuelos. En las gradas, algunos espectadores presenciaban el partido con mascarillas.
A pesar de sus piropos al torneo, Djokovic reconoció que «jugar aquí no es lo...
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