La historia en Almería acabó con un nuevo capítulo de análisis sobre los goles fantasma. Keylor Navas, felino, ágil, salvador, sacó una mano en el último suspiro y pudo amarrar el empate. Los andaluces reclamaron que el balón había superado la línea, pero Velasco Carballo lo vio de otra manera y determinó que entró. Jugada para la polémica, para la moviola....
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