Volver a casa después de unos agotadores días de trabajo y descubrir que se ha inundado la casa es una faena, pero que ocurra cuando acabas de competir —y ganar— dos mundiales (trial y enduro) en un mismo fin de semana puede sonar a broma de mal gusto. Como si estos incidentes banales no pudieran sufrirlos los grandes campeones. Aunque quizá Laia Sanz forme parte...
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