Once minutos le bastaron a Mesut Ozil para hacerse querer por la afición de su nuevo equipo. Fue lo que le costó al exmadridista desmarcarse, recibir un balón largo que bajó con maestría con su pierna izquierda y dar el último pase a su compañero Giroud, que se encargó de subir el primer tanto al marcador en la victoria a domicilio ante el Sunderland (1-3). Ozil...
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