David Ferrer ha vivido mil veces esta situación, olvidado entre los favoritos mientras avanza sin alzar la voz. Como siempre, como en los últimos catorce grandes, ya está en la ronda de octavos de final después de derrotar a Mikhail Kukushkin por 6-4, 6-3, 4-6 y 6-4, un triunfo entre suspiros porque el alicantino volvió a tener un cortocircuito. Pero gana y encima...
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