La primera entrega clandestina de la Supercopa resultó de lo más intensa, encendido el Calderón en otra noche grande de su nueva era feliz. No hay un escenario más pasional para un partido así y el Atlético de Madrid, por fin convencido de que es un grande, enterrada de una vez por todas la leyenda agorera del pasado, aceptó con orgullo la batalla ante el todopoderoso...
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