«Desde hace dos días, sólo se habla de él. Hace mucho calor. Me dirijo hacia el infierno y siento como un vacío en el estómago. Ni una palabra. Nada resulta más impresionante que un pelotón silencioso... Al este, apenas se percibe la cima. Tras la niebla, a lo lejos, el Ventoux». Así describió Jean Bobet, hermano de Louison, los momentos previos a la ascensión...
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