Alberto Contador ha prestado sus ojos. Los ha repartido entre sus gregarios. Miran por él. La etapa de ayer se decidió en cuatro miradas y un grito. Primera mirada: a 31 kilómetros de la meta, Roche se gira. El líder, Froome, es fácil de localizar. Va de amarillo y va atrás. Demasiado cerca del cuchillo que afila el viento lateral. Segunda mirada: Roche activa...
Suscribete para leer la noticia completa:

