Antes de que Javier Tebas comenzara a perseguir el último partido sospechoso de amaño por anomalías en las apuestas, ese Racing de Santander-Hércules de junio, antes incluso de que se jugara, el presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, tenía una preocupación —«es una amenaza mayor que el dopaje»—, y tenía también un plan. Hace meses comenzó...
Suscribete para leer la noticia completa:

