Por fuera, la catedral de ladrillo rojo de Albi parece un búnker. Un templo defensivo. Guerra en la iglesia. Dentro, un enorme fresco describe el Juicio Final. De Albi son los albigenses, los cátaros. Herejes. Ascetas. Castos. Creían que Dios había creado el cielo, y el diablo, la tierra. Acabaron en la hoguera. Ayer, con la magnífica etapa que el Cannondale...
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