«La Catedral» del motociclismo se sentía destronada desde hace tres lustros por Jerez. El Gran Premio de España era la fiesta por antonomasia de las dos ruedas, con llenos de ciento cuarenta mil espectadores y gentes venidas de Asia y América. Ayer, en sábado, como siempre, Assen recuperó su estrellato. Valentino y Lorenzo le devolvieron el aura de ser el único...
Suscribete para leer la noticia completa:

