Tras cruzar la meta y antes de llegar a los micrófonos, Alberto Contador se mira la mano zurda. Está arañada, teñida de tierra corsa. «Estoy bien. No es nada». Lleva el codo izquierdo tocado, lo mismo que el muslo derecho. Ayer, inicio del Tour centenario, el día que ganó al sprint el alemán Kittel, se cayeron Froome y Contador, y se rompió la clavícula Tony...
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