Decía Napoleón, nacido en Ajaccio, que Córcega tiene su propio olor. Un perfume de mar, mezclado con tomillo, pino, lavanda y castaño. En la isla todo está bajo ese aroma corso. Los puestos de fruta ofrecen «naranja corsa», «melón corso». Los restaurante tientan con el «menú corso». La mafia, claro, es corsa. Hasta las toallas de playa son corsas, coloreadas...
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