Hielo, descanso, masaje y dormir». La receta la daba Juan Mata al término del partido del jueves en Fortaleza. Es lo mínimo que necesitaban después de lo que habían atravesado en las tres horas anteriores: noventa minutos a cara de perro, una prórroga y una tanda de penaltis que nadie parecía querer terminar. Y ello ocurría en un estadio con 59.000 aficionados...
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