La vista hacia el cielo y luego los ojos llenos de lágrimas. Los europeos, comandados por José María Olazábal, habían remontado a los estadounidenses en la Ryder Cup de Medinah y de esa manera el vasco agradecía el capote que Seve Ballesteros les había echado desde el cielo. «Ese día jugamos con uno más, no me cabe ninguna duda», declaró un emocionadísimo capitán...
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