Organizar una competición internacional en una ciudad tropical con infraestructuras precarias en el mes de mayores lluvias es un cóctel cuanto menos arriesgado. Si la Copa Confederaciones es el ensayo del Mundial de fútbol 2014, es evidente que a Recife le queda un año de duro trabajo si quiere llegar a tener un papel digno como sede. Da fe de ello la película...
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