El Open USA habitualmente cuenta con dos elementos que desesperan a los jugadores: el clima y el campo. El primero no es controlable por nadie, pero por la época del año en la que se juega es habitual que las tormentas eléctricas hagan de las suyas y que distorsionen el ritmo de juego. Y de hacer el segundo factor injugable ya se encarga la USGA, órgano rector...
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