En la sala de prensa principal de Roland Garros, los periodistas escriben de pie. No cabe nadie más, lleno absoluto para escuchar al campeón. Habla primero en inglés, luego en español y finalmente se expresa en mallorquín, tres idiomas para un mismo mensaje. Es el discurso del campeón, las reflexiones de un héroe que acaba de ganar por octava vez en París después...
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